Se le hacia inevitable burlarse de aquella cicatriz que lucia Maria en el mentón, y que ella celosamente trataba disimular… Un golpe seco, la nada, meses de recuperación y al fin un espejo; un surco atravesaba su mejilla, y por el rodaba una caliente lágrima.
gracias por visitar mi blog. Intentare hacer lo mismo con el tuyo. Cuatro lineas y cuanta fuerza y belleza hay en este escrito
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