Acurrucada con la frente en sus rodillas en el fondo del pozo de nueve metros de profundidad cubierto con agua fresca y verde a causa del musgo en las paredes de la circunferencia; decidiò quedarse allí, en esa posición para castigar su corazón y supiera y sintiese en carne propia el penetrar de la sangre fría en cada impelo.
Sus pulmones tenían características de branquias y le permitían respirar sin dificultad, pero habían transcurrido nueve días y aún sentía su propio aliento quemándole los labios.













Hola vary , gracias por tu visita y comentario dejado en mi blog , yo también entro en tu blog a leer tus escritos.
ResponderEliminarun saludo de amistad blogurea de MA .
Nos visitamos .
Que inquietante...
ResponderEliminarUn saludo
Y aveces asi sucede..solo consumirnos por dentro ..e intentamos siempre respirar!!
ResponderEliminarUn rastro de esperanza para ti!!
A lo más prisionera :S
ResponderEliminarMe dió pena... como uno puede encerrarse a veces (Voluntariamente , claro)... y que nadie te oiga...? =(
Oiee! Cambiaste tu plantilla y tu "nombre"... mish!
Tá lindo =D
Saludos Chiquila!
no existe ningún pozo lo suficientemente hondo como para alejarse de uno mismo....
ResponderEliminarHDBA*
hay amores que aún cuando se van, dejan una huella que tarda en irse... alguna vez se irá? no sé... pero uno se acostumbra, dicen.
ResponderEliminarun abrazo.
Inmediatamente me trasladaste al ambiente de la película "The Ring", con esa fotografia (salvando diferencias respiratorias, claro).
ResponderEliminarA eso se llama Actitud de Autocastigo, ¡si señor!
Toma nota... Manco Cretino